Con el concepto de transmutación, transvaloración o inversión de todos los valores, Nietzsche hace referencia a la necesidad de reemplazar los valores tradicionales (en concreto los valores cristianos y burgueses) por una nueva tabla de valores centrada en esta vida y en el deseo de vivirla plena e intensamente. Frente a la moral resentida de la tradición occidental, Nietzsche defiende una moral fuerte y creativa, que parte de la afirmación de la vida confiere un valor supremo a la afirmación y la realización del hombre.