La voluntad de poder
La nueva moral del hombre superior reconocerá que lo que rige al hombre es la voluntad de poder, que viene a significar voluntad de vida llevada a su máxima expresión. Es el impulso que mueve a todo lo divino, el afán de dominio, de posesión, de acaparamiento, de crecimiento, de vida.
Para Nietzsche, algunos la reconocen abiertamente y son sinceros en su pensar y actuar, mientras que otros, temerosos y cobardes disfrazan su voluntad de poder en renuncia, alabando su propia cobardía como si fuera una virtud, y posponiendo el cumplimiento de su voluntad de poder para una vida futura, en la que creen que alcanzarán los premios que no son capaces de alcanzar en esta tierra, y donde serán castigados sus enemigos.
A ojos de Nietzsche, la creencia en un dios, en una vida futura, y la renuncia y el sacrificio como método de alcanzarla sólo suponen una forma desviada de voluntad de poder. Reflejada también esta desviación en el ideal de vida cristiana. El hombre que reconoce a la voluntad de poder como mandamiento básico de la vida es el Superhombre
Para él, es necesario darle su vigor y fortaleza a los instintos fuertes del hombre. Hay que crear una nueva especie de hombre, superior, que alcance su propia liberación a través del cambio de todos los valores de la moral del rebaño. Será el anticristo y el antinihilista, el vencedor de dios y de la nada, el superhombre.
El hombre ha de ser superado, y lo será por el superhombre que es la afirmación de la tierra, de la vida corporal, que ama al cuerpo con sus instintos y desprecia al alma con sus ilusiones ultraterrestres. Es el creador de valores, el que decide desde sí mismo qué es lo bueno y que es lo malo, sin imponerse a códigos morales. Es la meta a la que tiene que aspirar el hombre, que es un puente entre el superhombre y el animal. El hombre es el único animal que no se ha llegado a consolidar, está por hacer, evoluciona, pero corre un riesgo, o se vence a sí mismo mediante la superación o vuelve a la animalidad primitiva. Sólo mediante el cambio de todos los valores se podrá llegar al superhombre, afirmando una tabla de valores que esté de acuerdo con la vida, renunciando así al ideal cristiano-judaico-democrático y practicando la moral de los señores.