Los consejos municipales contaban en el siglo XVIII con una institución singular, llamada pósitos o alhóndigas, los municipios contaban con tierras de propios que generaban un ingreso, pues ese ingreso que se tendría que producir en metálico, en ocasiones se generaba en especie, sobre todo con el cereal. Esto era almacenado en un silo para momentos de dificultades, y si el municipio presta grano, presta en especie y lo tendría que devolver con creces, con interés. El pósito o alhóndigas, es en realidad, una institución que actúa como financiera que presta en especie y cobra el interés.
Los comerciantes que controlaban parte del excedente, éste los prestaba a los campesinos a quienes luego él compraba las cosechas.
Las figuras crediticias: los pósitos en especie de grano, censo (contrato) consignativos que es la cesión de un capital con carácter perpetuo. Los campesinos, ocasionalmente, necesitaban de capital para comprar herramientas o aspectos puntuales de necesidad, debido a la capacidad de pago del campesino, los créditos que pedía al señor al final se convertía en una especie de préstamos de larga duración en el tiempo. Los préstamos suelen ser de cuantía escasa sobre todo en la inversión de capital variable donde los intereses se pagan tanto en metálico como en especie, además, hay escasa movilidad de capital y escaso en recursos.