El objetivo es controlar la oferta monetaria de forma que no se produzca deflación ni inflación. Cómo el déficit público infirió en la política monetaria, las principales fuentes de financiación vimos que eran el recurrir al préstamo del banco de España, los créditos exteriores que van descendiendo sobre el siglo XX y, sobre todo, la emisión de deuda pública interior. Los recursos más utilizados fueron el Banco de España y emisión de deuda publica. Cada ampliación de préstamos era aumentar el límite de emisión de créditos, la otra vía era la emisión de deuda publica, herramienta utilizada de forma reiterada, quien se hizo con esos títulos al menos hasta la Primera Guerra Mundial fue el propio Banco de España, era una forma de monetizar la deuda del estado. Cuando concluye la Primera Guerra Mundial habrá un cambio en esta manera de financiación, que es la deuda pignorable, es decir, cuando empeña algún bien para conseguir dinero, capacidad de empeñar un bien para obtener liquidez, estos títulos, quien los tuviera, podía utilizarlos como aval para el Banco de España para obtener liquidez de forma inmediata.
Este título, apetecible para la banca privada, se utilizaron para cubrir sus coeficientes de caja, ya que son casi dinero líquido. Cuando los bancos privados acudían para solicitar créditos con estos títulos, vuelven a crear un proceso de monetización, estos procesos muestran una vinculación entre la política fiscal junto con la política monetaria.
La abundancia de plata provocó problemas en la circulación del oro, ya que la peseta seguía un patrón bimetálico oro-plata, de ahí el retirar el volumen de circulación para evitar la depreciación del oro debido a la caída de los precisos de la plata.
En 1883, se decide por parte de las autoridades españolas suspender la convertibilidad de la moneda española en oro, pasando a ser un sistema fiduciario con un tipo de cambio flexible, a partir de ahora el valor de las monedas españolas estarán relacionadas en la confianza de la entidad emisora, será una cuestión de confianza con el banco emisor. El valor de la moneda española no dependía directamente del volumen de monedas, sino en la confianza con el banco de España.
El patrón oro, sistema preponderante a nivel mundial y condicionado por el liderazgo de Gran Bretaña 1880-1914 facilitaba las operaciones comerciales y los movimientos de capital, y para sus países integrantes, atractivo a participar en este comercio internacional. El patrón oro, la primera condición es que un país debe permitir libertad comercial (entrada y salida de oro) y permitir la convertibilidad de ese patrón oro. Las consecuencias de incorporar un patrón oro en España, serían positivas para algunos y para otros negativas.
Negativas, Pablo Martín: el país con un sistema fiduciario quedó parcialmente aislado de estos países a nivel internacional con bajas tasas de crecimiento en comparación con el resto de las economías de nuestro entorno.
Gabriel Tortella sostiene que estar fuera del patrón oro le dio a España cierta posibilidad de utilizar la política monetaria para favorecer una mayor autonomía y desarrollar algunas prácticas como la manipulación de los tipos de descuento, reducir cuando se quería expandir la oferta monetaria o aumentarla para reducir la oferta monetaria.