Nos interesa la tasa de crecimiento de la población real, y para ellos tenemos que considerar los movimientos migratorios. En el caso de España, se comenzará a expulsar población en la década de 1860 de forma importante. Los movimientos migratorios en nuestro territorio ha sido menos importante que en otros países europeos, los movimientos más significativos han sido a partir de 1860 con su momento más fuerte, en los años de 1889, 1906, 1912 y 1920.
En cualquier caso, las cifras, aunque los datos son estimados a partir de los pasajeros que se montan en los buques, se contrastaba con los pasajeros que salían de España y con los que llegaban a los puertos americanos, dando la posibilidad a la emigración clandestina que justifica la diferencia de en torno a un 30% de los que se van y llegan, y todo ello y más condicionantes, dificulta el registro de estos movimientos migratorios. Quizás siendo la salida más importantes antes de la Primera Guerra Mundial.
A dónde se marchan los españoles. Los destinos son Argentina, Uruguay, Cuba y Brasil y en algunas ocasiones puntuales, Argelia y Francia. Algunos movimientos a Argelia se debe por trabajo y duraba durante la temporada de cultivo o trabajo idónea.
Los emigrantes en el exterior, en su mayoría hombres jóvenes, llegaron a suponer algo más del 15 por 100 de la población activa española.
El caso de Argentina, es el lugar al que de forma masiva acuden a los españoles, debido a factores de atracción como el idioma, factores de país en plena expansión que ofrece tierras y trabajo incluso antes de salir de España, españoles que huyen de las crisis agrarias, de las crisis del trabajo. Detrás de Argentina, estará Uruguay, luego Brasil y Cuba, que irán de regiones concretas, Asturias, Catalanes y Canarios, e Irán a trabajar a sectores específicos.
Los lugares de la periferia, los que tenían mayor crecimiento demográfico y económico, son de esos lugares donde la emigración es mayor, son los lugares de mayor expulsión de población. En algunas regiones, se debe también, a que para emigrar, se necesita dinero, y serán propietarios de pequeños terrenos que en situaciones ya límites venderán esas tierras y buscarán emigración. Suelen ser movimientos migratorios de larga plazo y de carácter familiar.
Las crisis, crisis en el sector agrario debido a una caída de los precios agrícolas condicionando que buen parte de las tierras marginales no puedan alimentar a las familias, y los reajustes en el sector agrario cuando empieza a crecer, se produce un exceso de mano de obra que se expulsa. Los límites del crecimiento industrial, la aparición de nuevas industrias, aunque, en cualquier caso, el empleo que se genera no es tanto para atraer a tanta mano de obra, y mucho menos a la mano de obra que ha sido expulsada. Concepción de bienestar en otros países que en el mismo territorio, todo ellos son elementos de atracción para la emigración.
Una importante población que se marcha al exterior supone, una nueva fuente de financiación, por medio de las remesas que envían los familiares, conformando una importante fuente de capital. Otro elemento positivo, es que favorece las relaciones comerciales entre país de origen y destino, favorecen el intercambio de mercancías. Un factor negativo, a parte de la restructuración de las familias, efectos en la formación del futuro capital humano, para emigrar hace falta información y conocimiento, por lo que en muchos casos, la expulsión de trata de personas formadas. Además de efectos negativos en la tasa de natalidad, y su consiguiente envejecimiento poblacional.