La formación de las instituciones económicos liberales fue fruto del impuso de los políticos, los economistas y los ciudadanos de esa ideología tendente a crear un marco favorable para el desarrollo de la economía de mercado en nuestro país, pero también de los intereses, las presiones y la capacidad negociadora de diferentes grupos sociales que adoptaron actitudes diversas y cambiantes ante los distintos proyectos de los gobiernos liberales, De ahí, que las nuevas instituciones no siempre se ajustaran a las ideas defendidas por los propios políticos liberales.
El pensamiento liberal en el siglo XIX, trata como cambio de una monarquía absoluta a una monarquía parlamentaria donde no hay cabida a una sociedad estamental, se habla de una sociedad civil, de clases, con la idea de que todos tienen los mismos derechos.
Se producirá un cambio hacia una economía de mercado que determinará el precio de las cosas y no la Corona que era quien tasaba los precios e incluso decidir que producir o no. Intentará desarrollarse un nuevo modelo de producción. Y el cambio de una economía agraria a una economía industrial.
Un aspecto importante es el aumento de la producción agraria por encima de lo que crece la población, lo que producirá que se libere fuerza de trabajo y dedicarse y marcharse a otros sectores que empezarán a ser pujante. Además, significará que los agricultores podrán ahorrar y se destinar ese ahorro a la inversión en el sector industrial.
Respecto a los obstáculos institucionales al desarrollo económico capitalista, citamos el concepto de propiedad antiguoregimental, la inamovilidad de los factores productivos con un capital limitado cuantitativamente y también de movilidad, y el sistema fiscal antiguoregimental.
El concepto de reforma agraria fue de corte de pensamiento económico liberal, con una característica muy particular, la reforma fue el fruto del pacto entre la burguesía y la aristocracia, y no solo por parte de la burguesía sino también de la aristocracia, es decir, impulsada desde arriba. No se elimina a la aristocracia para cambiar el modelo, sino que se produce por medio de un pacto. Con la cita de: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
El funcionamiento de una economía de mercado exige la liberalización de los mercados de bienes y servicios y de factores productivos. El mercado, que existía anteriormente, no era un elemento central, por tanto, éste tendrá que ir tomando, poco a poco, mayor relevancia, un proceso de mercantilización que se apoyará en los cambios que se estaban produciendo tiempo atrás.
Los Ilustrados ya habían iniciado la reforma del régimen agrario tradicional en la segunda mitad del siglo XVIII, pero el mercado de la tierra, esencial para la asignación de recursos en aquella economía, seguía estando aplastado por elevado peso de las fincas rústicas que aun se hallaban amortizadas o vinculadas.
Dos de los aspectos mas destacados de la reforma agraria liberal lo constituyeron el establecimiento de unos nuevos derechos de propiedad privada sobre la tierra y el gran volumen de fincas rústicas que pasó de manos de la Iglesia, el Estado, los municipios, las órdenes militares y otras instituciones a poder de particulares.