Los costes inmediatos de las guerras con Francia e Inglaterra ascendieron a unos 5.300-5.500 millones de reales. La deuda aumentó desde 2.019 millones de reales en 1788 hasta 7.473 millones en 1808. En 1815, la deuda superaba los 12.000 millones, unas veinte veces superior a los ingresos ordinarios anuales de la monarquía.
La reforma tributaria y la reducción de la deuda constituyeron los temas hacendísticos que concitaron la atención de los políticos y economistas entre 1814-1845. Ni absolutistas, ni liberales consiguieron, en parte por la inestabilidad y en parte por sus desaciertos, enderezar los problemas de la Hacienda.
El uso de deuda pública como fuente de financiación del déficit ocasionó nuevas cargas financieras, y así sucesivamente, retroalimentándose, a veces de forma indiscriminada.
Estaba generando, además, el encarecimiento del crédito privado, ya que para colocar deuda publica en el mercado, ese titulo tiene que ser atractivo, si cada vez la oferta es mayor, la demanda tiene que ser al alza, un mercado caracterizado por el escaso ahorro de los particulares, por lo que los tipos de interés a los que se ofrece la deuda publica, tumba también de los intereses de los créditos privados por los bancos, sino, esos créditos no serian atractivos, y por tanto, inútiles; tenían que competir.
Dadas las dificultades por parte del Estado para hacer frente a sus pasivos, llegó el momento, en el que solo se comprometía a pagar el capital inicial y no los intereses, repudia parte de los compromisos. Ese arreglo, dificulta el posicionamiento de la emisión de deudas, lo que causa una subida de los intereses al ser un país que no se compromete con los pagos, elevando aun más los intereses y la reputación en los mercados financieros internacionales.
Estos acuciantes problemas financieros se intentaron resolver por medio de ingresos extraordinarios derivados de la venta de algunos ricos yacimientos mineros de propiedad pública (como Río Tinto), o mediante empréstitos[1] con onerosas contrapartidas, como el formalizado con los Rothschild a cambio del monopolio de comercialización del mercurio de Almadén (esto ocasiona, además, la cesión de recursos económicos nacionales a manos de capital extranjero).
El déficit presupuestaria seguía una tendencia crónica planteando la cuestión de, si se debió a un gasto público excesivo o porque se recaudaba poco. Un dato importante, es que los gastos relacionados con los ministerios militares y de servicios generales (Asuntos exteriores, Justicia, Gobernación) acapararon proporciones elevadísimas del gasto total, mientras que los recursos dedicados a los ministerios que proporcionaban servicios económicos (Fomento, Comercio, Agricultura) y educación significaron muy poco en el conjunto total del gasto público.
Para resolver la profunda crisis de las finanzas públicas se hubiese precisado: 1) una profunda reforma del obsoleto sistema fiscal que eliminase los privilegios tributarios de la nobleza y el clero y que gravase adecuadamente las actividades económicas generadoras de renta; y 2) un crecimiento económico que posibilitase un incremento sustancial de las recaudaciones. Los gobiernos absolutistas no deseaban acometer una reforma fiscal de este tipo; los liberales, hasta concluida la primera guerra carlista, no tendrían la estabilidad política necesaria para abordar un proyecto de esa envergadura.
[1] Préstamo que toma el Estado o una corporación o empresa, especialmente cuando está representado por títulos negociables o al portador.

Saldo presupuestario relacionado con el gasto publico, mas del 40% no puede ser cubierto por ingresos ordinarios, en una economía donde el peso del Estado es relativamente escaso.

Nos interesa ver los componentes en el gasto, las obligaciones de la deuda, deuda publica que es en principio para el Estado un ingreso, emite títulos de deuda publica, deuda emitida a 30 años a los suscriptores de 1850. El rendimiento de esos títulos, el interés, carga financiera. Los gastos de defensa que son las aventuras militares y el mantenimiento del ejército. De gran importancia también, son los gastos en administración general, pago del salario de los funcionarios, etc., y muchísimo menos en servicios económicos, fundamentalmente, gastos del ministerio de fomento en carreteras y distintas obras públicas. Las pensiones, de las clases pasivas del Estado, jueces, funcionarios, ejército, etc. Los gastos en educación, solo relacionado con la educación superior, la universitaria, los gastos de enseñanzas inferiores son competencia de los municipios no de la administración central.

En la contabilidad pública, la cuenta de ingresos y gastos ordinarios tiene como resultado los déficit/superávit del Estado. Resulta de unos ingresos provenientes fundamentalmente de los impuestos directos o indirectos, y que provienen también de la explotación de los monopolios, el tabaco, la sal, la pólvora y la lotería en el siglo XIX. Otro ingreso ordinario, las rentas que les proporcionan las propiedades del Estado, las patrimoniales, que han disminuido desde el AR. Las trasferencias corrientes, realizadas por otras administraciones o incluso privadas, aunque son mínimas o inexistentes. Los gastos ordinarios, relacionados con el funcionamiento del Estado año tras año.

Composición de la deuda publica en circulación, creciente sobre todo desde el 60 debido a diferentes conflictos. La exterior, títulos de deuda publica emitidas en mercados extranjeros, la interior dentro del territorio nacional. Los mercados extranjeros se compromete a pagar en la moneda/divisa que el suscritor ha prestado, cuando se devalúa la divisa española se sacaba mayor rentabilidad comprar la deuda en divisas extranjeras que en pesetas (mercado en el que cotiza, no origen de la persona). Cambio en el comportamiento de las divisas.
De la interior, la deuda del tesoro, a corto plazo, se suele emitir (no son bonos del tesoro), hablamos en general, de la caja de la Hacienda publica, cuando se emite, pretende resolver un problema de liquidez del Estado. Se solía convertir en deuda flotantes, compromisos sin plazos al no cumplirse, acuerdo entre suscriptores, cambio en las condiciones, conversión titulo deuda. Se empieza a abusar de esta deuda, al convertirse en flotante al final de los periodos.
Deuda perpetua, sin fecha de devolución, mientras no te la devuelven te paga un tipo de interés. Se paga dependiendo de los fondos del Estado, por medio de sorteo ya que no se suele cubrir la amortización de todo, por sorteo por números de series. Esto hace, que los tipos de interés sean superiores y por tanto, una carga financiera mayor para el Estado.
Deuda amortizable, con periodo determinado y sus intereses.

Relación entre los distintos arreglos realizados a lo largo del siglo XIX para arreglar las carencias en la deuda de circulación.
