La evolución del sector agrario español durante los años cuarenta presenta unos resultados desoladores. Cayeron de forma sustancial la producción agraria, las disponibilidades alimenticias y el consumo, fueron los años del hambre.
El sector agrario se vio sometido a una intensa intervención estatal desde el comienzo de la guerra. Inmediatamente el Estado promulgó una serie de normas para la devolución de las tierras a sus antiguos propietarios creándose organismos como el Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra y el Servicio de Recuperación Agrícola para tales efectos, aunque en realidad fue un proceso espontáneo y violento sin ningún procedimiento legal.
Los propietarios se adueñaron de medios de producción y ganado, propiedad de las colectividades y los campesinos.
Se prohibieron los sindicatos campesinos, se derogó la legislación que limitaba las jornadas de trabajo y regulaba los salarios, y se impuso el sindicalismo vertical mediante las denominadas Hermandades de Labradores y Ganaderos que junto con la Guardia Civil se encargaron de restaurar el orden en el campo.
Todo ello supuso el sometimiento total de los campesinos, que vieron evaporarse las garantías y mejoras que habían conquistado con la República.
Como sustituto de la distribución de tierras de la República se le encomendó al Instituto Nacional de Colonización la nueva política de colonización que buscaba fundamentalmente transformar tierras de secano en regadío y, el asentamiento de colonos. Su finalidad no era distribuir la propiedad, sino incrementar la productividad.
Terminó siendo un enorme fracaso.
La intervención del Estado fue también muy intensa en la ordenación de la producción. El Servicio Nacional del Trigo quedó encargado inicialmente de ordenar y regular el mercado triguero, pero terminó desempeñando un papel decisivo en la evolución del conjunto de la agricultura durante todo el franquismo.
El Estado fijaba las superficies de cultivo, las cantidades de producto que los campesinos debían entregar a los organismos de intervención y a qué precios. Se ordenaba la distribución, se racionaba el consumo y se fijaban los precios finales de los productos.
La maraña legislativa y la creación de organismos interventores nutridos por una enorme y mal preparada burocracia fueron paralelos al hundimiento de la producción y con ella el hambre y el mercado negro.
Situación trágica para la mayoría de la población, salvo para los grandes propietarios, a los cuales, fue una buena época: restituyeron y reforzaron sus antiguas propiedades, se erigieron dueños y señores de las relaciones labores en el campo y se enriquecieron con el mercado negro.
De hecho, durante los años cuarenta, se produjo un importante proceso de acumulación de capital que sirvió para financier el sector industrial y, posteriormente, en los años cincuenta, el propio desarrollo agrario.
Etapas:
Contexto: Fin de la Guerra Civil, 2ª Guerra Mundial, Bloqueo internacional, Aislacionismo.
Descriptores del sector agrario: Intervencionismo, Mercado negro, Crisis agraria, Hambre

Contexto: Guerra fría y negociaciones con los americanos
Descriptores: Flexibilización del intervencionismo, Nueva Política Agraria, Financiación estatal, Expansión de la agricultura tradicional
1953-1959. Recuperación de la producción agraria